AVENTURAS DEL PILOTO RUFUS

INTRODUCCIÓN

Como afirmó una vez el coronel Cornelius: “No temas que nadie te crea si sabes que estás diciendo la verdad”. Yo hago mía esa frase y, cada vez que alguien pone en duda mis historias, le recuerdo que tampoco nadie creyó a Nicolás Copérnico cuando afirmó que la Tierra gira alrededor del Sol. A lo largo de mi vida he desempeñado muchos trabajos: bombero, deshollinador, inspector de alcantarillas, repartidor de pizzas… Pero, sobre todo, he tenido el  honor de ser aviador. Gracias a ello he podido viajar a muchos lugares del planeta y ver cosas que otras personas apenas se han atrevido a imaginar en sus sueños. Sin embargo, cuando cuento mis aventuras en público, nunca falta algún sabihondo que dice: “Eso es imposible, señor Rufus, es físicamente imposible”. Algunos de esos tipos han llegado a compararme con el famoso Marco Polo, quien juró haber visto en Asia personas que tenían la cabeza en el estómago y no entre los hombros. Otros, más desvergonzados, se atreven a decir que soy como el barón de Münchhausen, aquel ilustre aventurero que viajaba de un lado para otro montado en una bala de cañón. Cierto periodista, cuyo nombre no quiero citar aquí, ha escrito sobre mí estas líneas:

H. T. Rufus es lo que podríamos llamar un “embustero profesional”, o lo que los psiquiatras calificarían de “mentiroso patológico”. Si fuera Pinocho, la punta de su nariz caminaría dos kilómetros por delante de él. Dudamos incluso de que haya pilotado un avión en toda su vida, y de que disponga siquiera de permiso para hacerlo. […] En cuanto a ese coronel Cornelius del que tanto habla, nos preguntamos si existirá realmente, o si no será tan solo otro producto más de su imaginación calenturienta.

Ante semejantes insultos, mi actitud consiste en mantener la cabeza fría y repetir para mis adentros otra frase del coronel Cornelius: “Los que llevan una vida corriente sienten envidia de los aventureros como nosotros”. Siempre he contado mis historias de viva voz pero, recientemente, un buen amigo me convenció de que las dejase escritas sobre el papel, antes de que se me borraran de la memoria. Decidí hacerle caso y me puse a ello, así que: he aquí algunas de esas aventuras. Voilà, como dirían los franceses. Podría haber escrito muchas más, claro está, pero finalmente he dejado tan solo cuatro. Soy hombre de acción más que de palabras, y reconozco que, una vez que le puse punto final al capítulo de la Máquina de Adelgazar, me sentía ya completamente agotado. Hubiese preferido que fuera el coronel Cornelius quien redactase esta presentación, pero en la actualidad se halla recorriendo
la Antártida en busca del misterioso Ídolo de Hielo. Como él mismo me dijo en una ocasión: “No hay enfermedades sino enfermos”… aunque no sé si esta última frase viene muy a cuento.

H. T. Rufus
Piloto de aeronaves

I love read romance books. Is so amazing to have your love story in a book that you can always look back on and never forget how much you love each other.

I just wanted to let you know how pleased I am with your site. I found what I needed easily and the books arrived in a timely manner. Keep up the great work.

My husband loves books. I think that book is the perfect gift for all holidays. I would definitely recommend BookLovers to my family and friends.

Fax: info@raspabook.com