360 grados

Esa pasión y esa libertad que tan bien os describe Ángel son las que están haciendo que escriba estas líneas. Me llamo Mª Teresa, aunque todo el mundo me llama Tere. Soy arquitecta técnica de vocación, treintañera y murciana. Hace 6 años empezó mi aventura en el mundo blogger. Como un hobbie, una tarde en casa con mi hermana y otra amiga. Esto os lo cuento porque es la primera pregunta que me hace todo el mundo: “¿si eres tú sola en el blog, por qué se llama Las María Cocinillas?”. A lo que siempre respondo que las tres nos llamamos María de primero, y aunque ellas dos decidieron seguir con sus carreras y dejar la cocina de lado, a mí, esa tarde me picó la curiosidad y hasta hoy no he podido parar.

En casa siempre he tenido a tres ejemplares mujeres que me han hecho disfrutar comiendo, ellas son mis abuelas y mi madre. Grandes mujeres y grandes cocineras, que con sus consejos me hicieron cambiar y madurar, ser la mujer que podéis ver hoy. Todo el cariño que ellas ponían en sus platos nos lo transmitían al resto de la familia cuando nos sentábamos a la mesa. Por eso, decidí coger sus recetarios y ponerme a practicar lo que desde muy niña había comido en casa.

En Murcia somos muy de platos de cuchara y tradicionales; por eso, la olla gitana, las lentejas o el potaje de alubias fueron mis primeras experiencias gastronómicas, y digo bien, experiencias, ya que, como todos los comienzos, unas veces salían y otras no, pero ahí descubrí que, probando una y otra vez, es la única forma de que consigamos lo que queremos.

Me pasaba las horas en la cocina para poder hacer recetas para mi blog, poco a poco iba teniendo un buen recetario online. Pero muy pronto, y casi sin darme cuenta, llegó a mi vida ese primer cambio de 360º. Un problema de espalda hizo que estuviera dos años de mi vida sin apenas poder hacer nada. Con 25 años fue bastante duro para mí, muchas preguntas sin responder y muchos cambios en mi cuerpo y mi estado de ánimo. A pesar de todo, y al igual que con la cocina, fueron dos años de experimentos y experiencias que me hicieron darme cuenta de lo realmente importante que son las cosas. ¡Quería vivir, ser libre y feliz!, y lo mejor de todo, sabía que sólo dependía de mí misma para conseguirlo.

A veces, estos cambios o situaciones adversas sirven para reflexionar, detenerte en tu ajetreada vida, pensar por un momento en ti y afrontar la realidad con seguridad y con confianza en ti misma. Porque tal vez no coincide con tus planes iniciales, pero ahí está el reto, en reinventarse y en hacer las cosas de “manera diferente”.

Esto fue lo que me pasó a mí. Descubrí que vivía una realidad que no quería y decidí poner rumbo a lo que realmente me hacía sentirme realizada como persona. Tenía las cosas claras; me gustaba la cocina y lo que la rodeaba, aprender recetas, cocinarlas, fotografiarlas y que la gente disfrutara comiéndolas, todo lo que me habían enseñado mis grandes mujeres.

Por tanto, di un giro de 360º en mi vida personal y decidí trazar mis propios límites. Realicé todos los cursos de cocina que me llamaban la atención, estudié un curso de diseño gráfico que me hizo perfeccionar la parte más técnica de diseño y edición y puse los pies bien fuertes sobre el suelo, para seguir con el blog y abrir mi canal de YouTube. Ya tenía la parte escrita, pero necesitaba la parte visual. Ahora no sólo podía compartir, sino que podía enseñar, mostrar, transmitir, hablar, expresar y llegar mucho más lejos. ¿Quién me lo diría?

Mientras estaba sumergida en ese gran cambio llegó a mi vida la persona que ha conseguido que todo eso que me proponía, y que con mucho miedo decidí cambiar, se hiciera cien por cien realidad. Mi chico, Lauren. Él hizo que siguiera arriesgando, que me trasladara a vivir de Murcia a Barcelona, casi sin pensarlo y que, al igual que mis mujeres plantaron en mí esa semilla culinaria, él haya sacado la gastrónoma que soy hoy. No solo comparte mi vida, sino que también comparte la pasión por la cocina conmigo. Confió en mi desde el primer momento, y durante este último año, con su apoyo diario, he conseguido que este blog, que comenzó siendo un hobbie, sea mi forma de vida.

Como os he comentado antes, soy de las que opina que los grandes cambios vienen sin anunciarse y casi que se te imponen sin darte cuenta. Así fue cuando sonó mi teléfono y contesté a esa llamada que ha hecho posible el libro que sostienes entre tus manos, y lo que para mí es un gran sueño escrito en papel. Estaba de vacaciones, no sé si existen las casualidades, pero algunas de las mejores noticias de este 2016 han transcurrido durante mis días de desconexión. Si os digo la verdad, al principio no me lo creí, pero cuando fui a Murcia por primera vez y hablé con mi editor, sentí que me apetecía mucho no, muchísimo. Los dos pensábamos lo mismo, el libro debería ser una extensión de mí, de lo que ya hacía, mi personalidad y mi cocina escritas en papel. Me dio total libertad para escribir las recetas, para plantear la temática, la estructura, la fotografía y esa parte que tanto me gusta, la parte visual; que fuera un libro de recetas y de videos que enseñaran un poquito más. Mi cocina, y como yo hacía esas recetas para que después vosotros os sintierais más seguros al elaborarlas en casa.

Fueron cinco meses de experiencias en la cocina, y nunca mejor dicho. Para que os hagáis una idea, el índice del libro lo preelaboré en un viaje de avión camino a Coruña, una locura; pero una locura de las que solo pueden salir cosas buenas. He de confesaros que un par de veces pensé que no llegaba, la carga de trabajo era enorme y sentía que mi espalda podía volver a las andadas, pero todo fue sobre ruedas, Lauren hacia que me sintiera más segura aún y ahora, cuando por fin puedo ver el resultado entre mis manos, me siento la persona más afortunada del mundo.

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