Leer Animales entre animales

ANIMALES ENTRE ANIMALES

​​
Queremos y creemos que esta antología debe ser el principio, y no el final, del grito que ha aunado las voces que en ella se dan cita: denunciar el abandono y el maltrato animal. Deseamos ser una marea que agite las conciencias y nos muestre como nobles animales, entre animales.

Tomar conciencia de que somos animales entre animales como primer paso para poner fin al sufrimiento de otros seres sintientes debería ser tarea principal de la poesía, vehículo de concienciación que acompañara a las asociaciones, plataformas y asambleas antiespecistas que defienden la liberación animal como pilar básico de la lucha anticapitalista, pues no es concebible que podamos vivir en armonía con la naturaleza y seguir explotando al resto de los seres con los que compartimos aventura vital. La poesía, como forma extrema de nuestra conciencia vigilante, tiene que seguir extendiendo una sensibilidad estremecida que nos vuelva a vincular con el resto de los seres desde la empatía, desde la compasión.
Este es un proyecto solidario y 100 % altruista, el dinero recaudado con la venta del libro irá destinado en su totalidad a las protectoras animales y santuarios, con el fin de apoyarles en la valiosa y difícil tarea de seguir salvando vidas.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​

 

 

INCIDENCIA MORAL

Quien haya visto a Dios,
que levante la mano
y diga que no es cabra ni conejo,
ni toro ni libélula,
ni hormiga ni caimán;
que atestigüe que es hombre,
que nos aporte pruebas de que existe y es hombre,
de que es justo y es hombre,
y que todo lo hizo como lo haría un hombre;
nunca como lo haría un perro o un lagarto
sino con la conciencia brutal que alberga al hombre
para que sus hijastros se parezcan a Él,
para que no haya dudas
de que el hombre es capaz de crear y matar
con la misma pasión que jura o que maldice.

Quien haya visto a Dios
que levante su mano y diga la verdad:
¿Qué dios resistiría la vergüenza de ser
el artesano de tantos asesinos?

Katy Parra

 

EN DEFENSA PROPIA

Abrid las puertas de la muerte.
Que rujan las espuelas.
Que salgan al galope los caballos.
Hay que calmar la sed
de las gradas asesinas
con la sangre del toro.
Cinco de la tarde:
De colores y luces se viste el ruedo
el torero de orgullo, de dignidad el toro.
Plantados frente a frente
el triunfo y la derrota
y en un sólo segundo
da la vuelta el “tinglao”,
el torero en el suelo
y la arena tiñéndose de rojo.
¡quién creerá que el toro
mató en defensa propia!

Isabel Romera