DESTINO

(Sobre Cavafis y el hermoso juicio que de él hace Marguerite Yourcenar)

Extraño: perder la voz.

¡Antes poeta ciego

que mudo! Más extraño:

mudez en un poeta

que tanto prestó su voz

a las pasiones de otros.

Vuelve Apolo a faltar a su promesa.

Vuelve el hombre, que no es diosa madre

abrazada a la desesperación

a aceptar que sus planes no concuerden

con los del inmortal.

“Ese es el hombre”,

dijo el poeta.

 

AMOR

Una casa espaciosa

va contando

grietas, puertas que cierran mal

la reparamos

con idéntico mimo

que si fuera un bebé delicado

cuando seamos viejos

y nos falte energía

para tapar nuevas grietas

lo llevaremos al cuarto más pequeño

donde atenderlo mejor           y allí nos seguirá

pareciendo

grande

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