Pentagramas

10.00

Fue acaso solo como mirar atrás, pentagramas, signos del Maligno preñados de claves de sol, sin ver, sin saber, y acaso recordar esos ojos viejos que lloraban a la música encantada

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Description

No sabría decir dónde fueron concebidos estos relatos, en qué momento los poemas que buscan su conmixtión narrativa nacieron a la Nada. Un buen amigo, al albor del vino, me recomendó una noche escribir sobre mi vida, mas la desnudez pública es un riesgo solo para paladines, para héroes de mar y librea que han servido a su patrón.

Acaso fue cuando, acodado a mi acantilado del Cabo, insomne en la noche del Lebeche, me di cuenta de que todo había tenido un único hilo salvador. Nada, desde que tengo uso de razón, ha existido sin la música. Ni uno solo de mis baldíos esfuerzos, ni una mota de polvo en mis cáligas, ha optado por el silencio, por otra fratría que no fuesen los duendes sónicos de un casete aventurero, de un LP comprado con parcos ahorros y rabiosa ilusión, de la magia en las carátulas de esos discos con los que atravesé mis opúsculos jurídicos y levanté la jeta ante tanto dolor. Ni una magra victoria, ni una lesa derrota, lo fue sin el arte diabólico, estupefaciente, que ningunea a la letra y a la roca, a las demás capacidades crepusculares de los tristes humanos, a su afán por la trascendencia que solamente será polvo, polvo acaso en el vinilo que tus herederos canjearán por un puto CD o, a lo peor, por una descarga en Internet sin carne ni consuelo.

Y únicamente esa ha sido mi vida. Aquí la expongo, al pasar de la aguja reproductora, la única que tanto me ha cortado y no menos me ha hecho gozar. Únicamente adentrándome en el verso y la palabra para servir a la música. Pasad y oíd. No tendré jamás, os aseguro, nada más vero que ofrecer.

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